| Salud Emocional: El poder de Vivir sano y Feliz |
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| Escrito por Ezrhy Santamaría | ||||||||||||
| Domingo 01 de Abril de 2012 09:49 | ||||||||||||
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Alcanzar una salud emocional óptima es una de las claves para ser felices. La felicidad se relaciona con una buena calidad de vida y un estado de salud integral que incluye la dimensión física, mental, emocional y espiritual.
Según una encuesta de Ipsos Global sobre la felicidad realizada en noviembre de 2011, un 74% de personas en América Latina son felices. La encuesta estudió a 18 687 adultos de 24 países y fue llevada a cabo en noviembre 2011.
Además destacan que América Latina registró un mayor número de personas muy felices, con un tercio de encuestados diciendo que lo eran (32%), seguida de América del Norte (27%), la región Asia-Pacífico (24%), Medio Oriente y África (24%). Sólo 15% de los europeos dijo sentirse muy feliz.
De acuerdo con John Wright, vicepresidente de Ipsos Global, “las razones de por qué las personas son felices deben ser cuidadosamente consideradas. No se trata sólo del bienestar económico. Se trata de toda una serie de otros factores que les hacen ser lo que son hoy."
La felicidad y su relación con la salud emocional En otro estudio realizado en el 2007 por IPSOS y BMC Innovation Company para Latinoamérica, se determinó que existe una conexión altísima entre la felicidad y la actitud de ocuparse de la salud emocional. El estudio reveló que 8 de cada 10 personas que se sienten muy felices se ocupan en mayor o menor medida de su salud emocional, mientras que 7 de cada 10 de quienes no se sienten felices se ocupan poco de su salud emocional.
Según el doctor Germán Retana, sociólogo, consultor de negocios y profesor del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), “Tener salud emocional implica un estado de paz interior que permite gestionar adecuadamente diversos ámbitos de la vida y que se vincula a la energía que un individuo posee para alcanzar los propósitos en los que cree. Se trata de un bienestar psicológico integral”.
Agrega que las personas que logran un buen estado de salud emocional tienen una mejor gestión de sus emociones y de su comportamiento. Están mejor preparadas para manejar la adversidad, construir relaciones sólidas, y llevar vidas productivas y plenas.
Según Retana, la salud emocional se puede ejercitar siguiendo algunas recomendaciones:
El círculo virtuoso: conexión mente-cuerpo De acuerdo con Retana, existe una influencia mutua muy fuerte entre lo emocional y lo físico, “El estado emocional hará que las personas cuiden o descuiden su estado físico. Una persona emocionalmente sana está consciente de que debe cuidarse físicamente. Estar bien físicamente le servirá para mantenerse mental y emocionalmente saludable. Es un círculo virtuoso”.
Agrega que la actividad física y la alimentación son fuentes de regeneración física, mental y emocional. “No somos los mismos en la mañana que en la noche luego de un arduo día de trabajo. Una persona que mantiene un buen estado físico posee mayor capacidad de respuesta al cansancio mental que generan las jornadas laborales”, explica el Dr. Retana.
De acuerdo con la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, “las decisiones que toman las personas diariamente con respecto a su alimentación y actividad física afectan su salud y cómo se sienten hoy y en el futuro. Alimentarse bien y mantenerse físicamente activo son esenciales para un estilo de vida saludable”.
Según Retana, hacer actividad física no sólo fortalece el corazón y ayuda a prevenir enfermedades crónicas, sino que también libera endorfinas, sustancias químicas que nos dan energía y levantan nuestro estado de ánimo.
Retana señala que hacer actividad física crea optimismo, canaliza la tensión muscular, eleva el espíritu competitivo y la conciencia de salud.
Además menciona, “aunque la actividad física no garantiza la ausencia de problemas emocionales, sí permite una predisposición constructiva ante la adversidad, una mayor fe en el mejoramiento de las situaciones y una intención de sanar”.
Según el experto, “debemos seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud: mantener un estilo de vida activo y saludable, practicando actividad física 30 minutos diarios, al menos 5 veces a la semana”.
Un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos: · Beneficios emocionales de la actividad física, Implica hacer ejercicio 30 minutos diarios, al menos 5 veces a la semana. · Reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebro-vascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas. · Mejora la salud ósea y funcional, y es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.
La alimentación balanceada, como aliada de la buena salud De acuerdo con Retana, una adecuada alimentación es sinónimo de disciplina personal y de una conciencia sobre la responsabilidad de cuidar la salud física e integral. Las personas que gestionan proactivamente su alimentación evidencian estar en control de sí mismas, factor esencial de la salud emocional.
Según la nutricionista costarricense María Laura Matamoros, uno de los factores que se debe de tomar en cuenta para tener un buen funcionamiento de la mente es la hidratación: “varios estudios han demostrado que cuando la hidratación no es la adecuada se disminuye la capacidad de concentración y en los casos más extremos la capacidad de razonamiento se ve disminuida”. La especialista indica que todas las bebidas hidratan, “una persona se puede hidratar con agua, jugos, café, gaseosas, entre otros”.
Igualmente añade que las meriendas, las cuales forman parte de una alimentación balanceada, juegan un papel clave en el pensamiento y razonamiento, ya que al tener pequeñas dosis de comidas en intervalos medianos (3-4horas) se puede tener un mejor manejo de la glicemia (la medida de concentración de glucosa libre en sangre).
Además explica que cuando se experimentan bajas en el azúcar sanguíneo es normal que la capacidad de concentración baje, los niveles de ansiedad suban y que el pensamiento se vea afectado por la necesidad de comer. Si se realizan comidas muy abundantes es normal experimentar el efecto llamado “marea alcalina” en el cual el cuerpo pide descanso para poder llevar a cabo el proceso de digestión.
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