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Glicación, uno de los Mayores Causantes del Envejecimiento de los Órganos del Cuerpo PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Serafín Rodríguez   
Lunes 25 de Enero de 2010 13:12

La glicación es un proceso relacionado con el exceso de azúcar que ingiere el ser humano y que puede dañar casi todos los órganos y funciones del cuerpo humano. Siendo la piel el órgano más grande del cuerpo, es uno de los más afectados acelerando su proceso de envejecimiento.

 

¿Pero en qué consiste el proceso de glicación? El azúcar, al ser ingerido directamente o absorbido a través de algunos alimentos, se transforma en glucosa dentro de nuestro organismo. Si esta glucosa es excesiva, no encuentra vehículos que la transporte a las células y termina uniéndose a las proteínas. Esta unión indebida se llama glicación y deteriora y acaba inutilizando las proteínas.

 

A medida que los seres humanos crecen, la recuperación de las proteínas es más lenta y menos efectiva por lo que aumentan las proteínas oxidadas y glicadas en todo el cuerpo, es decir, se acumula “basura” en los espacios celulares.

 

Ya que el cuerpo humano ésta compuesto en su  mayoría por proteínas, el daño que le produce el proceso de glicación a las proteínas da lugar a un deterioro de todos los órganos vitales (pulmón, hígado, cerebro, riñones y corazón).

 

La glicación es tan grave que los científicos tienden a considerar el exceso de glucosa sanguínea como la segunda gran catástrofe metabólica que ataca al organismo envejecido, después de la oxidación.

 

De hecho, los desórdenes vasculares, neurológicos y de la visión, tienen su origen en los procesos de glicación, donde  las moléculas de glucosa se atan a las proteínas, como si las estuvieran caramelizando, quitándoles así toda su funcionalidad.

 

Veamos a continuación y de forma detallada cómo afecta la glicación al cuerpo humano:

  • En la sangre: la glicación deteriora las uniones de las células endoteliales. El cuerpo intenta reparar estas uniones empleando colesterol, lo cual conduce a generar placas arteriales. Además, la glicación destruye la autorregulación sanguínea mediante la cual se estabiliza la presión arterial.
  • En los ojos: Cuando la glucosa ataca las proteínas oculares, estas células van pasando de proporcionar una visión clara a una borrosa. La glicación conduce a las cataratas. Cuando tiene lugar en los pequeños vasos de la parte trasera del globo ocular, se produce la denominada retinopatía diabética y, en casos extremos, la ceguera.
  • En la piel: Al glicarse el colágeno, la piel pierde elasticidad y tersura.
  • En los tejidos conectivos: cuando el colágeno se deteriora, se amplifican los dolores articulares; en último término se produce la artritis.
  • En los pulmones: La glicación del colágeno del tejido pulmonar dificulta la correcta entrada y salida de aire. Si bien este proceso de glicación es muy lento, a largo plazo -décadas- conduce al fallo respiratorio.
  • En el cerebro: Cuando se glican las células nerviosas, éstas se agrandan, y se comprimen por la mielina que las recubre. Esto conduce a la disfunción nerviosa frecuente en diabéticos, y es la razón por la que pueden perder la sensación en sus pies. La neuropatía periférica es una causa principal de úlceras del pie que puede llevar a requerir amputación en diabéticos no controlados.

 

Como dato adicional los especialistas señalan que una de las enfermedades que se agrava por la glicación es la diabetes, generando en pacientes diabéticos problemas de visión, como daños a la retina, y degeneración de los nervios.

 

Asimismo, cuando se glican las células nerviosas, éstas se agrandan, y se comprimen, iniciando una disfunción nerviosa frecuente en diabéticos, que les produce la pérdida de sensación en sus pies. La neuropatía periférica es una causa principal de úlceras del pie que puede llevar a requerir amputación en diabéticos no controlados.

 

Para evitar la glicación los expertos recomiendan:

  • Tener una alimentación adecuada en proteína, que permita reparar órganos y piel.
  • Consumir carbohidratos de forma moderada, pues estos se convierten en azúcares.                                                                                                                                
  • Consumir grasas monoinsaturadas, como la del aceite de oliva virgen o los frutos secos, así como Omega 3 o aceite de pescado destilado, ya que elimina la respuesta inflamatoria de la grasa corporal, la cual inhibe el adecuado uso de la glucosa